Resumen de Renán Ponce
Cuando niño comía con las manos
y era más feliz que lagartija al sol
Podía adivinar dónde estaba
sin tener que preguntármelo
Era tan sabio
que lloraba y reía al mismo tiempo,
no importándome si era bien recibido
porque sabía que todo era un juego
Mis fantasmas tenían el porte de mi sombra
y solía divertirme sin culpar a nadie
Ahora Dios no me deja tranquilo.
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